martes, 9 de diciembre de 2008

Editorial


Pena de Muerte
Editorial

El pasado martes 2 de diciembre, el Congreso de Coahuila aprobó por mayoría, con los votos de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Verde Ecologista de México (PVEM), una iniciativa de reformas presentada por el gobernador de la entidad, Humberto Moreira, para modificar los artículos 14 y 22 de la Constitución federal, para restaurar en el país la pena de muerte y que pueda ser aplicada en ese estado a los secuestradores que asesinen a sus víctimas.
El 3 de diciembre, los presidentes de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, César Duarte, y de la Junta de Coordinación Política del Senado, Manlio Fabio Beltrones, ambos del PRI, defendieron por separado el derecho de la legislatura coahuilense a presentar iniciativas sobre la pena capital. En contraste, el presidente del Senado, el panista Gustavo Madero, rechazó la posibilidad de que el Legislativo federal apruebe dicha propuesta.

Se puede hablar de la pena capital desde muchos ángulos. Sabemos que la vida es un derecho fundamental de cada ser humano existente; también podemos hablar de la libertad y la dignidad, que son otros derechos inalienables a éste, me preguntaría: ¿existe la posibilidad de coartar estos derechos?, el bien común podría tomarse como un buen motivo para que la libertad y la dignidad sean coartados.
¿Un hombre puede perder su condición de hombre por sus actos? La dignidad de ser humano se puede perder según como se actúe, es decir, si tus actos atentan o van en contra de lo que es natural y esencial a lo que es un ser humano. Cuando tus acciones atentan contra la vida de otro ser humano, estás yendo en contra de lo que naturalmente es derecho de cada uno de nosotros, por ésta acción barbárica se valdría decir que ese asesino ha negado su condición de humano, y al atropellar los derechos de sus semejantes entonces nosotros podríamos tener la misma libertad y el mismo derecho de violar sus derechos.
A este respecto podríamos decir que al igual que el asesino, que por voluntad propia ha perdido su condición de humano por el hecho de atropellar un derecho fundamental de todos, nosotros al poner un castigo de ésta magnitud quedamos en la misma condición. Pero, también debemos tomar en cuenta que debemos ver por el bien común, y si hemos llegado a considerar siquiera éste punto, quiere decir que hemos llegado a la suficiente desesperación y que la solución que se encuentra es acabar con éstas personas indignas de llamarse seres humanos, quienes todos los días atentan contra nuestro bienestar. Si lo vemos desde éste punto, estas personas han dejado de serlo en el momento de atentar contra un derecho inalienable de todos, por lo cual nosotros tenemos el derecho de erradicar a estas bestias por cualquier medio que tengamos, el mejor o el peor, no lo sabemos, pero por lo menos es una solución.
Ahora bien, hay que tomar en cuenta la falibilidad de los aparatos de justicia particularmente grave en el caso de México, donde persiste una corrupción inocultable y la práctica atroz de “fabricación de culpables”, la aplicación de la pena de muerte, conllevaría el riesgo de cometer asesinatos contra inocentes. Es importante la severidad de la sanción, pero es más importante la certeza de que se aplicará y esto último es sumamente improbable en un país caracterizado por la impunidad, donde se sanciona un porcentaje mínimo de los crímenes cometidos. Y también es cierto que la pena capital no ataca de fondo las causas estructurales, sociales, económicas e institucionales de la delincuencia. Es un grito desesperado por erradicar el virus, pero no se acabará si la raíz del problema sigue creciendo.
Hay que luchar contra la corrupción para evitar las mafias, las autoridad deben estar capacitadas y ser competentes para luchar contra éste conflicto y que la pena de muerte quede como una situación extraordinaria. Se debe procurar impartir una educación de calidad a todos los sectores de la población y la creación de empleos, éstos dos son puntos claves para acabar con problemas tan agravados y agobiantes. México tiene el derecho de crear sus propias legislaciones, las cuales funcionen para la situación concreta de nuestro país, sin pensar en las opiniones internacionales, sino sólo en el bienestar de su pueblo. Podemos pensar en soluciones desesperadas, pero de nada van a servir si la raíz sigue contaminada.

martes, 2 de diciembre de 2008

EDITORIAL

Inauguración del MUAC

En Punto de Fuga tenemos como quehacer prioritario el atender la realidad cultural en sus diversas manifestaciones, es por esto que dedicamos el editorial de esta publicación a un tema de trascendencia cultural de nivel no solo nacional, sino también mundial: La fundación del MUAC.

El martes, 25 de Noviembre de 2008, el rector de la UNAM, José Narro Robles, inauguro el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, el cual fue concebido por el prestigiado arquitecto Teodoro González de León, creador del museo Rufino Tamayo, el Conservatorio Nacional de Música y la Sala Mexicana del Museo Británico de Londres. El diseño arquitectónico tiene la intención de acercar a la comunidad universitaria al recinto. El MUAC es una estructura de dos plantas que consta de 13 mil 947 metros cuadrados y una forma circular, que contrasta, de manea armoniosa, con la áspera textura de las piedras volcánicas y los amplios espacios de vegetación, que en ciudad universitaria se encuentran.

Despliegues tecnológicos que rebasan la eficacia de los sistemas convencionales de control de clima y luces, revelan la preocupación de los diseñadores por el ámbito museográfico. Por otra parte las áreas de servicios al público a las que se integran la tienda-librería, el espacio para enlace educacional y la sala de conferencias, son algunos de los servicios que el MUAC brinda a sus visitantes

Desde 1952, la UNAM ha conformado una amplia colección de arte contemporáneo, que fue incrementada notablemente en los últimos años. El MUAC no sólo albergará estas colecciones, que implican 19,000 obras, sino que desarrollará un activo programa orientado a diferentes sectores de la sociedad mexicana al tiempo de establecer su presencia internacional.

En el ámbito curatorial, su programa se integra de tres áreas fundamentales: la colección, el programa de exposiciones temporales, y el centro de documentación. El programa de muestras se renovará a lo largo de dos ciclos anuales: primavera-verano y otoño-invierno, con al menos cuatro exhibiciones que se abrirán sucesiva o simultáneamente.

De esta forma, el museo, como dijo el rector de la UNAM, “es un magnífico espacio, una extraordinaria posibilidad para dar salida a las expresiones de muchos, y para convocar a quienes requieren de alimento para el espíritu”.

No cabe duda que el compromiso de la Universidad con la producción artística nacional y de toda Latinoamérica, es un ejemplo que nos invitan, de forma elocuente, a no evadir la realidad del arte como algo completamente fuera de sentido, que distrae nuestras energías del serio trabajo que implica subsistir. Por el contrario, es ahora, cuando la crisis humana esta derribando los últimos muros de la coherencia social, donde tenemos que invertir y creer en el arte.
Lo único que queda por esperar es la dinámica de participación y la eficacia en la adaptación de las instalaciones a las nuevas exigencias del arte post moderno.